La manera más fácil de aprender a reciclar es aplicar la norma de las tres R: Reducir, Reutilizar y Reciclar.
En 1995, Mathis Wackernagel y William Ress desarrollaron uno de los indicadores más famosos de los últimos tiempos llamado la “huella ecológica”, que nos revela cuál es la cantidad de hectáreas de tierra ecológicamente productiva (cultivos, bosques, ecosistemas) necesaria para producir los recursos que consumimos y para asimilar los residuos que generamos. Entre más grande sea la huella de una determinada ciudad o un país, más grande será también el impacto ambiental que provoca más allá de sus límites.
Si tu interés es contribuir a salvar el planeta, hay 10 claves para ayudar en la cotidianidad del día a día, dúchate, note bañes, ahorrar agua es una buena clave; usa bombillos compactos y fluorescentes; camina o anda en bicicleta; lava la ropa con agua fría; lleva tu propia bolsa al supermercado, ahorra energía apagando los electrodomésticos que no estés usando; recicla tu basura y procura comprar productos con poca envoltura, por ultimo siembra un árbol. Con estas fáciles claves podrás reducir las emisiones de CO2 y devolverle al planeta algo de todo lo que te ha dado.