Que el planeta está enfermo es una realidad, y que si no hacemos algo para evitarlo, estaremos al borde de una crisis ambiental sin proporciones, también lo es. En las últimas semanas no hemos hecho más que ver, escuchar y leer noticias relacionadas con el fenómeno del “Calentamiento global”, que en el mediano plazo traerá consecuencias nefastas para la especie humana y algunas animales.
Al país y a los gobernantes les ha tomado tiempo entender este problema. Tal ha sido la dimensión que se le ha dado al tema, que en el Plan Nacional de Desarrollo 2006 – 2010, se incluyó todo un capítulo sobre “Una Gestión Ambiental y del Riesgo que promueva el Desarrollo Sostenible”, en la cual se establece un marco para “las estrategias que orientarán la gestión ambiental y del riesgo para la promoción del desarrollo sostenible que, durante el próximo cuatrienio, le permitirán al Estado armonizar, en sus diferentes niveles, las acciones y los recursos necesarios para garantizar la sostenibilidad ambiental de las estrategias de desarrollo económico y social del país consignadas en el presente plan de desarrollo y para reducir o minimizar los impactos ambientales que de ellas se deriven”.
Las alarmas se prendieron este año gracias a la publicación de diversos informes de expertos en el tema, que por ejemplo han concluido que el precio de no hacer nada por frenar el calentamiento global sería de 7 billones de dólares. Esto según el ex jefe del Banco Mundial Nicholas Stern, quien dirigió un estudio sobre el tema para el Gobierno de Tony Blair. También explica en el informe que combatirlo costaría un 1% del PBI mundial, es decir, 400 mil millones de dólares (el PIB mundial es de 40 billones de dólares).