El contrapunteo entre los personajes destacados del Partido de la U fue la nota predominante de la jornada en que se eligió el nuevo director de la colectividad y que contó hasta con una disidencia dividida y anuncios de demandas, para darle todos los elementos de dramatismo de una buena novela.
Al final, el senador Carlos García Orjuela, pese a los infructuosos esfuerzos de los disidentes, resultó elegido como jefe del principal partido de Gobierno.
MIENTRAS SESIONABA en el Centro de Convenciones Gonzalo Jiménez la asamblea del Partido de la U, en el Hotel Tequendama. Los senadores Gina Parody, Armando Benedetti, Marta Lucía Ramírez y el representante Nicolás Uribe, ofrecían un rueda de prensa para anunciar que demandarían la elección de Carlos García como director.
Los asambleístas con amplías mayorías eligieron a los senadores Carlos Ferro y Adriana Gutiérrez, junto con los representantes Lucero Cortés, Eduardo Crissien y Augusto Posada como miembros de la dirección alterna para acompañar en la toma de decisiones al jefe de la colectividad Carlos García Orjuela.
Los primeros en prender la chispa, fueron el grupo disidente liderado por la senadora Marta Lucía Ramírez, quien quería ser la directora y contaba con el respaldo de los senadores Gina Parody, Armando Benedetti y los representantes Mauricio Lizcano y Nicolás Uribe.
Tras una reunión en el Hotel Tequendama aseguraron que en el Partido de la U se está fraguando un chantaje contra el Gobierno, que podría terminar hundiendo las principales iniciativas que impulsa el presidente Alvaro Uribe en el Congreso, como la reforma tributaria y el acto legislativo de transferencias.
Pero no había empezado el plan de los rebeldes, cuando ya su plan hacía agua, pues el representante Lizcano, tras una llamada de un asesor presidencial, según informaron fuentes del Partido de la U, decidió volver a las mayorías, completando así 48 congresistas, mientras que los disidentes eran 4 y un congresista sancionado que no ha sido reemplazado.
Entonces Marta Lucía Ramírez llegó al Centro de Convenciones para pronunciar su discurso de entrega del poder y la emprendió contra su sucesor, el senador Carlos García Orjuela, a quien acusó de "chantajista" e "intransigente".
"Aunque al senador García no le guste escuchar a la gente debemos hacerlo para lograr mayores niveles de participación", indicó la señora Ramírez, no sin antes aceptar un meaculpa por no haber logrado mayores avances durante sus cuatro meses en la dirección, pero explicó que no es responsabilidad "divina", ni de las directivas, sino de todos los miembros de la colectividad.
La senadora Ramírez también acusó a su homólogo García de amenazar en repetidas ocasiones con hundir importantes proyectos del Gobierno y dijo que las discusiones internas llegan hasta a la "patanería" y la "arbitrariedad" en la toma de decisiones.
Según fuentes del Partido de la U, minutos después de pronunciar su discurso, la senadora Marta Lucía recibió una llamada de Gina Parody, quien la cuestionó por mantenerse aún en la reunión, pese al acuerdo de que pronunciaría su discurso y abandonaría el recinto.
Entre tanto, la presidenta del Congreso Dilian Francisca Toro le salía al paso a la arremetida de su colega. "No puede haber disidencia por una plataforma ideológica, cuando apenas la estamos construyendo".
"La democracia se consolida cuando se ejerce el derecho de votar. Nuestro Partido es una institución democrática y por lo tanto no podemos evadir ese deber y derecho", dijo en abierta referencia a la declaración de Ramírez de que se estaba apelando al argumento de las mayorías para imponer decisiones. |