Desde hace más de 30 años, cuando empezaron los primeros programas de reciclaje en los países desarrollados, muchos han cuestionado sus méritos. Sin embargo, el sentido común de no seguir contaminando su propia casa se impuso. Hoy contamos con pruebas incuestionables de que aplicar la regla de las tres R´s: reciclar, reutilizar y reducir, genera grandes beneficios económicos para la humanidad, desde el ahorro de energía, hasta creación de nuevos puestos de trabajo.
El reciclaje ha enfrentado poderosos detractores. En 1996 en Estados Unidos por ejemplo, un grupo de centros de estudios y consultores llamados "los antirecicladores" (algunos de los cuales reconocieron ser financiados por empresas que participan en la recolección de basuras, rellenos sanitarios, fabricación de productos de materiales vírgenes, y producción y venta de envases y productos de consumo), lograron publicar en el New York Times Magazine un artículo llamado “el reciclaje es basura” en el que sin un estudio serio, mostraron las reivindicaciones de este tipo de empresas en contra del reciclaje.
En esa oportunidad, esgrimieron unos mitos en contra del reciclaje y la reutilización que en la práctica han sido desvirtuados: que el reciclaje es un movimiento producto de una falsa "crisis" por la falta de espacio para rellenos o basureros; que el impacto de basuras como por ejemplo los plásticos en los rellenos y botaderos es inocuo, que el reciclaje debe ser auto sostenible económicamente, que no hay mercados para los materiales reciclados, que las normas de reciclaje y reutilización obligan a los fabricantes a hacer costosos cambios en sus envases y productos, o que reciclar es una carga de tiempo considerable para la ciudadanía.
Doce años después asistimos al mismo embate de los “antirecicladores” con sus mitos, pero ahora en Colombia. Un estudio de la Superintendencia de Servicios públicos en 34 plantas de reciclaje dice que éstas cubren en promedio solo el 9% de sus costos operacionales, y que reciben sólo el 6,5% de los residuos de todo el país. Yo me pregunto, ¿acaso los basureros o rellenos se sostienen hoy por sí mismos? ¿O los pagamos mensualmente en la factura de aseo? ¿Por qué el reciclaje sí tiene que ser rentable desde el primer día? ¿Compararían los costos económicos y ambientales a largo plazo del reciclaje respecto de los de un relleno? No creo.
Tampoco entiendo por qué critican que estas plantas aprovechan un bajo porcentaje de las basuras, pero no reconocen que con una buena organización hasta el 80% de los residuos podría ser aprovechable y esto se podría ver reflejado en una disminución de la factura de los usuarios.
La experiencia muestra que bien organizados los programas de reciclaje de la comunidad pueden tener un costo competitivo frente a la disposición final en rellenos sanitarios por la venta de los materiales recuperados. Y ojo, esto es aún más valido en épocas como la actual, cuando los precios de las materiales primas vírgenes están tan elevados, como sucede hoy con el petróleo, con el que se hace por ejemplo el plástico, y que hoy está por encima de los 100 dólares el barril.
¿Por qué no recuperar los residuos plásticos de la basura y fomentar la reutilización de las bolsas si su materia prima llega a precios escandalosos? ¿Será esto antieconómico? Es inaceptable enviar a la ciudadanía el equivocado mensaje de que reciclar o reutilizar no es rentable y que termina costando y contaminando más, solo por el miedo a afrontar unas verdades que resultan incomodas a algunos poderosos intereses. |