La gran crítica al Frente Nacional es que dejó por fuera del ejercicio del poder a todo lo que no fuera Liberal o Conservador. Para evitar violencias a causa de la exclusión, en la Constitución de 1991 se decidió ampliar las posibilidades de participación política. Gracias a esa reforma llegamos a tener 78 partidos y movimientos políticos en el 2002. Pero la dispersión, llevó nuevamente a una Reforma Política en el 2003, con la que se pasó a 16. Hoy, como van las cosas, para el 2010 solo sobrevivirán seis. La causa de esta extinción partidista es el umbral.
Una condición inherente a cualquier democracia representativa, es la existencia de un sistema electoral que traduzca los votos emitidos en una elección, en escaños ganados para un candidato o partido. Esa conversión de votos a curules, puede diferir de un sistema electoral a otro, dependiendo la fórmula matemática que adopte el legislador de turno. Por ejemplo, el sistema (Hare) que premia los residuos mayores y por ende a los partidos minoritarios o el sistema (D´Hont) que recompensa a los partidos fuertes y las coaliciones en detrimento de los partidos minoritarios.
Colombia adoptó en el 2003 el sistema D´Hont para la asignación de curules en el Congreso, asambleas y concejos, con la idea de crear “partidos fuertes” y reducir la dispersión del electorado generado por el multipartidismo.
Además se adoptó el “umbral electoral” o barrera mínima de votos que el sistema le exige obtener a un partido político para que entre a participar en el reparto de escaños. En la reforma del 2003 se adoptó un porcentaje del 2%, que traducido a cifras, quiere decir en el caso del Senado que el partido o movimiento político que no hubiese obtenido 184 mil votos no le era posible obtener representación. De 20 listas al Senado solo 10 pasaron el umbral.
¿A quiénes les sirvió el umbral del 2%? A los políticos de vieja data, quienes con unos voticos, pero todos unidos, logran obtener curul y sacar de la partida a los candidatos que deciden no agruparse, pero que quieren hacer política. Fue tan efectivo, que los partidos ya no quieren un umbral de 2 % sino de 5%.
Stuart Mill señalaba, que así como una mayoría de electores debe tener una mayoría de representantes, una minoría de electores debía por la misma lógica y derecho, tener una minoría de representantes.
¿Qué derecho y garantías van a tener las minorías y los candidatos de opinión cuando se adopte un umbral del 5%, comparable con el alemán que se instauró para excluir a los grupos extremos nazis? ¿Qué tipo de democracia estamos forjando si dejamos en la escena política solo seis partidos, cinco de los cuales tienen en este momento integrantes con presuntos vínculos con los grupos armados ilegales?
Los promotores del umbral del 5% dicen que buscan el fortalecimiento de los partidos, pero su real objetivo es convertirse en los “gamonales” de la política, porque de ser aprobado, cuando alguien quiera aspirar a un cargo tendrá que pedir permiso a los jefes de los partidos.
A punta de formulas matemáticas, que premian las mayorías en detrimento de las minorías no se van a fortalecer los partidos políticos. El fortalecimiento se hace con ideologías claras. Mientras la gente no sepa que piensan los partidos sobre el medio ambiente, los niños, la informalidad y hasta con los vínculos con la ilegalidad, se seguirá buscando el utópico “fortalecimiento de los partidos” por la vía de las matemáticas y no por la vía de las ideologías. |