Un graffiti en una pared de la Buenos Aires de los años noventa rezaba: “En la Argentina, tenemos los mejores políticos que el dinero pueda comprar.” Y más abajo otro que remataba con: “El problema no es que los políticos mientan... El problema es que les creamos.” Y yo agregaría: “El problema es que no nos damos cuenta de que los políticos deciden hasta qué aire respiramos”.
La importancia del poder político en una democracia es enorme. Decide si se invierte más plata en educación o en la guerra, si se implementan rutas seguras para que los niños vayan a salvo al colegio o dejamos que los sigan atropellando, si construimos vivienda digna o seguimos con las 4 paredes y un techo, si establecemos una política contra la discriminación o seguimos ocultando a los discapacitados en sus casas, si sacamos los buses viejos causantes del 70% de la contaminación o permitimos que sigan muriendo más niños por enfermedades respiratorias, si reciclamos o nos seguimos llenando de basura.
Lo que ha vivido Medellín en los últimos cuatro años, es un claro ejemplo de la puesta del poder político al servicio del interés general. Hace cuatro años, era impensable para los habitantes de los sectores mas deprimidos que tan sólo a unos metros de sus casas contaran con modernos biblioparques, o con colegios de calidad, ¿cuánto le costaba a un niño de un barrio marginal una hora de Internet? Hoy Medellín cuenta con seis nuevos biblioparques y 10 nuevos colegios que generarán más de 20 mil nuevos cupos.
Se soñaba con un lugar para la divulgación de la ciencia y la tecnología, con un sistema integrado de transporte, con otro metro cable, con la recuperación del espacio público, hoy los habitantes de Medellín cuentan con el parque interactivo Explora, con Metroplus y con el metro cable de occidente que ha mejorado la calidad de vidas de decenas de barrios en este sector.
Este desarrollo de la ciudad se debe a la voluntad política de quienes la gobiernan y de concejales como Federico Gutiérrez quien desde el Concejo, quien dió su apoyo decidido y defendió estas políticas orientadas a la reducción en la brecha de acceso igual de oportunidades.
Federico le apostó a la política del desarme en la ciudad, como estrategia para salvar vidas, a la política de salud pública para contrarrestar la drogadicción y la anorexibulimia como muestra de su preocupación por las futuras generaciones, a la consolidación del Festival Altavoz como proceso cultural a favor de los jóvenes, hechos que demuestran que los cambios son posibles si se cuenta con políticos para quienes lo público se antepone a cualquier asunto privado.
Federico y su equipo de trabajo hacen parte de esa nueva generación de jóvenes que han demostrado que la política se puede hacer con independencia, orientada a la construcción de una sociedad más amable para los niños, con mayor equidad y un fuerte compromiso con lo público.
Por estas razones, mi apoyo para el próximo domingo, es para Federico Gutiérrez, marcando el número 35 y el Partido de la U, para seguir construyendo una Medellín donde los sueños no tengan fin. |