Las alarmas se prendieron este año gracias a la publicación de diversos informes de expertos en el tema, que por ejemplo han concluido que el precio de no hacer nada por frenar el calentamiento global sería de 7 billones de dólares. Esto según el ex jefe del Banco Mundial Nicholas Stern, quien dirigió un estudio sobre el tema para el Gobierno de Tony Blair. También explica en el informe que combatirlo costaría un 1% del PBI mundial, es decir, 400 mil millones de dólares (el PIB mundial es de 40 billones de dólares).
El diagnóstico ha revelado que cuatro de los seis años que han corrido del siglo XXI son los más calientes desde 1890. Según la NASA, el año más caliente ha sido el 2005, seguido por 1998, 2002, 2003 y el 2004, en su orden. Los informes también indican que durante los últimos 30 años la temperatura se incrementó 0,6 grados; los polos Norte y Sur se mantienen un proceso de deshielo –solo Groenlandia perdió 155 gigatoneladas entre el 2003 y el 2005; el mar subió 20 cms el último siglo, y cada vez los veranos son más intensos.
A futuro, el panorama es más desalentador. La temperatura mundial puede aumentar entre 1,4 y 5,8 grados centígrados; el nivel del mar puede subir entre 9 y 88 cm; el 25% de los mamíferos y el 12% de las aves pueden desaparecer en los próximos decenios. Por ejemplo, Indonesia perdería 2 mil islas, entre el 2007 y el 2030 por cuenta del crecimiento del nivel del mar.
En Colombia también se sienten los efectos del calentamiento global. El incremento de los océanos llevará a que se inunde la isla de San Andrés; los nevados en el país han disminuido en 26 metros su altura y en 20 años se derretirán por completo. Esto sin contar que Bogotá es la tercera ciudad más contaminada de Latinoamérica según varios estudios internacionales como el del Banco Mundial; Bucaramanga ocupa el primer lugar en emisiones de material contaminante por cuenta de los vehículos.
Igualmente, 10 de las principales ciudades de Colombia están al borde de crisis sanitarias por la saturación de sus depósitos y rellenos de basuras y solo en Bogotá 40.000 toneladas anuales de basura son sacadas de los ríos y quebradas de la ciudad.
El bombardeo de información sobre los efectos perversos del calentamiento global y el efecto invernadero, ha llevado a que muchos países del mundo firmen tratados y convenios como Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Protocolo de Kyoto, en las que se comprometen a disminuir sus emisiones de material contaminante. Sin embargo, este es un tema que nos concierne a todos. Por esto, los distintos Gobiernos, como el español, han lanzado campañas de concientización de la sociedad. En España, la campaña se llamó “Recicla, Camina, Apaga y Baja”, en la que le dan consejos a la ciudadanía sobre cómo disminuir desde los hogares las emisiones de gases contaminantes.
En el Reino Unido, ya se comenzó a hablar de impuestos para compensar el daño que se está haciendo al medio ambiente. Se ha planteado la posibilidad de subir los tributos a las camionetas 4X4, a los pasajes de avión baratos o a los sistemas que utilicen grandes cantidades de combustibles. Al mismo tiempo, 150.000 ingleses firmaron una carta en la que le piden a Tony Blair reducir las emisiones de CO2 en por lo menos 3% anual.
En Estados Unidos, el presidente George Bush en el discurso del Estado de la Unión, reconoció lo inminente del calentamiento global y que es necesario tomar acciones en ese sentido. Las reacciones fueron inmediatas: diez de las mayores empresas de ese país enviaron una carta al primer mandatario en la que le piden medidas urgentes en este tema. Vale la pena aclarar que Estados Unidos (uno de los más grandes consumidores de energía) no firmó el acuerdo de Kyoto, lo que una posición política, que dificulta las labores de concientización de las personas del común: no podemos decirle a la señora que si cocina con carbón que ella contribuye con el calentamiento global, mientras los gringos andan en Hummer.
En este orden de ideas, es hora de tomar medidas frente a este problema, cuya solución a futuro depende de lo que cada uno de nosotros haga. Si bien es cierto que las emisiones de gases contaminantes de Colombia son mínimas, frente a la de los países con un mayor nivel de industrialización, tenemos una gran responsabilidad con el Medio Ambiente, sobre todo en lo relacionado con la preservación de las selvas y cuencas hídricas.