Que el planeta está enfermo es una realidad, y que si no hacemos algo para evitarlo, estaremos al borde de una crisis ambiental sin proporciones, también lo es. En las últimas semanas no hemos hecho más que ver, escuchar y leer noticias relacionadas con el fenómeno del “Calentamiento global”, que en el mediano plazo traerá consecuencias nefastas para la especie humana y algunas animales.
La manera más fácil de aprender a reciclar es aplicar la norma de las tres R: Reducir, Reutilizar y Reciclar.
Se hace necesario retomar costumbres como la de llevar un canasto o una bolsa de tela o fique a la hora de ir de compras, así podremos reducir más de 18000 piezas de bolsas plásticas que flotan en cada kilómetro de los océanos del mundo.
En 1995, Mathis Wackernagel y William Ress desarrollaron uno de los indicadores más famosos de los últimos tiempos llamado la “huella ecológica”, que nos revela cuál es la cantidad de hectáreas de tierra ecológicamente productiva (cultivos, bosques, ecosistemas) necesaria para producir los recursos que consumimos y para asimilar los residuos que generamos. Entre más grande sea la huella de una determinada ciudad o un país, más grande será también el impacto ambiental que provoca más allá de sus límites.
Si tu interés es contribuir a salvar el planeta, hay 10 claves para ayudar en la cotidianidad del día a día, dúchate, note bañes, ahorrar agua es una buena clave; usa bombillos compactos y fluorescentes; camina o anda en bicicleta; lava la ropa con agua fría; lleva tu propia bolsa al supermercado, ahorra energía apagando los electrodomésticos que no estés usando; recicla tu basura y procura comprar productos con poca envoltura, por ultimo siembra un árbol. Con estas fáciles claves podrás reducir las emisiones de CO2 y devolverle al planeta algo de todo lo que te ha dado.
Al país y a los gobernantes les ha tomado tiempo entender este problema. Tal ha sido la dimensión que se le ha dado al tema, que en el Plan Nacional de Desarrollo 2006 – 2010, se incluyó todo un capítulo sobre “Una Gestión Ambiental y del Riesgo que promueva el Desarrollo Sostenible”, en la cual se establece un marco para “las estrategias que orientarán la gestión ambiental y del riesgo para la promoción del desarrollo sostenible que, durante el próximo cuatrienio, le permitirán al Estado armonizar, en sus diferentes niveles, las acciones y los recursos necesarios para garantizar la sostenibilidad ambiental de las estrategias de desarrollo económico y social del país consignadas en el presente plan de desarrollo y para reducir o minimizar los impactos ambientales que de ellas se deriven”.
Las alarmas se prendieron este año gracias a la publicación de diversos informes de expertos en el tema, que por ejemplo han concluido que el precio de no hacer nada por frenar el calentamiento global sería de 7 billones de dólares. Esto según el ex jefe del Banco Mundial Nicholas Stern, quien dirigió un estudio sobre el tema para el Gobierno de Tony Blair. También explica en el informe que combatirlo costaría un 1% del PBI mundial, es decir, 400 mil millones de dólares (el PIB mundial es de 40 billones de dólares).